El poder del punto de venta

La mayor parte de las decisiones de compra se definen en la góndola. En unos pocos segundos, el packaging debe conquistar al consumidor.

Numerosos estudios realizados demuestran cómo las etiquetas de los productos son una herramienta clave de la comunicación de la marca y consiguen bloquear el llamado “modo automático” de compra para ganar nuevos clientes en la góndola.

El comprador cada vez encuentra más opciones en la góndola pero tiene, por otra parte, menos tiempo para elegir.

Por ende, el packaging se convierte en la estrella de la marca y es capaz de conquistar al consumidor en cuatro terrenos diferentes: empatía, persuasión, impacto y comunicación.