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Las etiquetas de alta frecuencia operan a 13.56 Megahertz. Estas son esencialmente “la navaja suiza” del mundo RFID ya que tienen rangos de transferencia aceptables para muchos usos, y una amplia gama de capacidades de almacenamiento y distancias de lectura que van desde milímetros hasta metros.

Esta categoría puede también funcionar en objetos expuestos al agua y son generalmente adecuadas para el etiquetado de botellas o viales que contienen líquidos. Hay una inmensa variedad de tamaños y combinaciones de etiquetas disponibles para adaptarse a las necesidades de casi cualquier aplicación. Existe también un protocolo en la alta frecuencia llamado Comunicación de Campo Cercano (NFC) que le permite al usuario comunicarse con la etiqueta usando un Smartphone.

Estos beneficios pueden aprovecharse en una gran variedad de aplicaciones. Desde el rastreo de reactivos hasta pagos con dispositivos móviles, las posibilidades parecen interminables. De hecho, la capacidad de este tipo de etiquetas para interactuar con los Smartphones hace esta categoría muy popular entre los mercados que intentan enlazar las interacciones digitales con el mundo físico.