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Las etiquetas de baja frecuencia (LF) generalmente operan a 125 – 134 Kilohertz, lo que significa que usualmente tienen tasas de transferencia de datos más bajas que las etiquetas de alta o ultra-alta frecuencia.

Además, la plataforma de frecuencia requiere que el objeto esté cerca del lector (generalmente a centímetros o pulgadas de distancia) y no moviéndose rápidamente para que pueda transmitir la información almacenada en la etiqueta.

El deseo por una transferencia de datos más rápida y un escaneo más conveniente ha llevado a una disminución en el uso de las etiquetas RFID de baja frecuencia. Sin embargo, este tipo de etiqueta tiene una gran ventaja que no puede ser ignorada; las etiquetas de baja frecuencia no son afectadas fácilmente por materiales opacos RFID tales como agua o metales.

Debido a su capacidad para transmitir a través de materiales de otra manera opacos en RFID, esta categoría de producto pueden ser una buena solución para cuando el objeto a etiquetar tiene un alto contenido de agua o requiere una interacción cercana con metal. La capacidad para penetrar líquidos puede hacer de la etiqueta LF una buena opción para identificar animales o incluso frutas. Aplicaciones bajo esta categoría pueden también incluir sistemas de control de acceso.